**Por Catalina** | *Tu Salud, Heterosexual*

Su médico le pide que camine por el pasillo. No para comprobar tu forma de andar o tu equilibrio, necesariamente, sino para vislumbrar tu futuro.

Suena a teatro médico, pero décadas de investigación sugieren que la velocidad al caminar es uno de los predictores más confiables del riesgo de mortalidad en los adultos mayores. Un análisis conjunto de 2011 en *JAMA* que examinó datos de nueve estudios de cohortes que involucraron a 34,485 adultos de 65 años o más encontró que la velocidad de la marcha predijo la supervivencia con tanta confiabilidad como la edad, el sexo y la carga de enfermedades crónicas. La relación dependía de la dosis: cada aumento de 0,1 metros por segundo en la velocidad al caminar correspondía a una reducción del 12% en el riesgo de mortalidad.

No se trata de atletismo. Se trata de lo que revela la velocidad al caminar: una integración en tiempo real de la aptitud cardiovascular, la fuerza muscular, la función neurológica, el equilibrio, la propiocepción y el procesamiento cognitivo. La velocidad al caminar es una prueba de esfuerzo involuntaria que se realiza cada vez que cruza un estacionamiento.

## La biología detrás de la asociación

Caminar no es una actividad de un solo sistema. Requiere:

- **Capacidad cardiovascular** para suministrar oxígeno a los músculos que trabajan - **Fuerza y potencia muscular** en las extremidades inferiores - **Coordinación neurológica** entre el cerebro, la médula espinal y los nervios periféricos - **Sistemas de equilibrio** que integran información visual, vestibular y propioceptiva - **Procesamiento cognitivo** para navegación y evaluación de amenazas

Cuando cualquiera de estos sistemas se degrada, ya sea por una enfermedad cardíaca, sarcopenia, neuropatía o deterioro cognitivo temprano, la velocidad al caminar generalmente disminuye antes de que notes síntomas subjetivos. El estudio de 2019 de Middleton et al. en *Journal of the American Geriatrics Society* encontró que la disminución de la velocidad de la marcha a menudo precede al diagnóstico clínico de afecciones como insuficiencia cardíaca y demencia entre 2 y 5 años.

Supervivencia a 10 años según la velocidad al caminar (65 años o más)<0,6 m/s19%0,6-0,8 m/s42%0,8-1,0 m/s65%>1,0 m/s>84%

Los datos aquí provienen del análisis combinado original de *JAMA*. Una velocidad al caminar inferior a 0,6 metros por segundo (aproximadamente 1,3 mph) confiere un riesgo de mortalidad sustancialmente mayor que una velocidad superior a 1,0 m/s (2,2 mph). El umbral no es arbitrario: representa la velocidad mínima necesaria para una deambulación comunitaria funcional, incluido el cruce seguro de calles dentro del tiempo típico de los semáforos.

## ¿Qué se considera "lento"?

Los investigadores suelen medir la velocidad de la marcha en un recorrido de 4 metros al ritmo habitual (no al máximo). Resultados:

- **<0,6 m/s**: alto riesgo de mortalidad, a menudo requiere dispositivos de asistencia - **0,6-0,8 m/s**: Riesgo moderadamente elevado - **0,8-1,0 m/s**: Riesgo medio para la edad - **>1,0 m/s**: Riesgo de mortalidad inferior al promedio

A modo de contexto, la velocidad típica al caminar para adultos sanos menores de 60 años oscila entre 1,2 y 1,4 m/s. Después de los 70 años, la velocidad promedio disminuye aproximadamente 0,1 m/s por década, pero este promedio incluye a personas con enfermedades subclínicas no diagnosticadas.

Selección del editor · Relacionado con este artículo

Confianza y voluntad

Proteja a su familia con un plan patrimonial. Testamentos desde >59, fideicomisos desde $399.

Podemos ganar una comisión por compras que califiquen. Las selecciones se eligen para adultos mayores de 50 años.

Un estudio de 2018 de Dumurger et al. en *The Lancet* rastrearon a 3.208 adultos y descubrieron que aquellos que mantenían velocidades de caminata más rápidas hasta los 70 años tenían tasas sustancialmente más bajas de demencia, independientemente de los factores de riesgo cardiovascular. El mecanismo parece bidireccional: el deterioro cognitivo ralentiza la marcha y la inactividad física (señalada por caminar lento) acelera el deterioro cognitivo.

## La pregunta de intervención

Esto es lo que importa: si caminar lentamente predice la mortalidad, ¿*mejorar* la velocidad al caminar extiende la esperanza de vida?

La evidencia es alentadora pero no definitiva. El ensayo LIFE, publicado en *JAMA* en 2014, asignó al azar a 1.635 adultos sedentarios de entre 70 y 89 años a realizar actividad física estructurada (incluido caminar) o educación sanitaria. Después de 2,6 años, el grupo de actividad física mostró mejoras significativas en la movilidad y reducciones moderadas en la discapacidad motriz importante, aunque el estudio no tuvo el poder para detectar diferencias en la mortalidad.

Intervenciones que mejoran la velocidad al caminarEficazEvidencia limitadaEntrenamiento de resistencia 2-3 veces por semanaEjercicio aeróbico moderadoTrabajo de equilibrio/propriocepciónTratamiento de enfermedades subclínicasCaminar solo (sin resistencia)Solo entrenamiento de flexibilidadLa mayoría de los suplementosTerapias pasivas

Las mejoras más consistentes provienen del entrenamiento de resistencia progresivo combinado con actividad aeróbica. Un metaanálisis de 2017 en *Sports Medicine* encontró que el entrenamiento de resistencia mejoraba la velocidad de la marcha en un promedio de 0,08 m/s en adultos mayores de 65 años, suficiente para cambiar las categorías de riesgo en muchos individuos.

Lo que no funciona de manera confiable: caminar solo sin una sobrecarga progresiva, la mayoría de los suplementos (a pesar del marketing agresivo) e intervenciones pasivas como masajes o estiramientos sin trabajo de fuerza concurrente.

## Qué significa esto para ti

Primero, comprenda qué es y qué no es la velocidad de la marcha. Es un biomarcador funcional, como la presión arterial o la fuerza de agarre. Una velocidad más lenta de lo esperado para su edad merece investigación, no pánico. Las posibles causas incluyen:

- Enfermedad cardiovascular (a menudo subclínica) - Sarcopenia (pérdida de masa muscular relacionada con la edad) - Neuropatía periférica - Deficiencia de vitamina D (afecta la función muscular) - Efectos secundarios de los medicamentos (particularmente sedantes, algunos medicamentos para la presión arterial) - Cambios cognitivos tempranos - Desacondicionamiento por inactividad

Si su marcha se ha ralentizado notablemente, coméntelo con su médico. Esto no es vanidad: son datos clínicos. Su médico debe evaluar el estado cardiovascular, detectar hipotensión ortostática, evaluar la fuerza muscular, revisar los medicamentos y considerar la posibilidad de realizar pruebas de detección de afecciones como la deficiencia de B12 o el hipotiroidismo.

En segundo lugar, la intervención con la base de evidencia más sólida es el entrenamiento de resistencia progresiva combinado con caminata regular. "Progresivo" significa aumentar gradualmente el peso, la resistencia o la dificultad; los ejercicios con peso corporal eventualmente se vuelven insuficientes. La dosis que muestra beneficio en las pruebas: 2-3 sesiones de resistencia semanales, más 150 minutos de actividad aeróbica moderada.

El entrenamiento del equilibrio es importante, especialmente después de los 70 años. La evidencia de la revisión Cochrane de 2019 de Sherrington et al. muestra que los ejercicios funcionales y de equilibrio reducen las caídas en un 24 %. Dado que el miedo a caer a menudo precipita una espiral descendente de actividad reducida y mayor falta de condición física, la prevención de caídas es una intervención para la longevidad.

En tercer lugar, no se fije en una sola medida. La velocidad de la marcha es más útil si se registra a lo largo del tiempo. Una disminución gradual es un envejecimiento normal; una caída repentina es una señal de alerta que requiere evaluación médica. Algunos centros médicos incluyen ahora la velocidad de la marcha como un signo vital para pacientes mayores de 65 años.

## Los límites de la predicción

La velocidad al caminar predice el riesgo de mortalidad *a nivel de población*. No te dice tu destino individual. Una persona que camina lentamente con un tratamiento médico óptimo, fuertes conexiones sociales y buenos comportamientos de salud puede sobrevivir a una persona que camina rápido con hipertensión no tratada y aislamiento social.

La investigación también se inclina hacia personas lo suficientemente sanas como para inscribirse en estudios y completar pruebas de la marcha. Tenemos menos datos sobre los más frágiles, aquellos con enfermedades avanzadas o personas que usan sillas de ruedas, para quienes la velocidad al caminar es irrelevante para el estado de salud general.

Finalmente, la correlación no es causalidad. Todavía no contamos con ensayos aleatorios que demuestren que mejorar la velocidad de la marcha prolonga la esperanza de vida, aunque tenemos pruebas sólidas de que mejora la función y la calidad de vida. Esa es una justificación suficiente.

## Orientación práctica

Si tienes más de 50 años:

1. **Observa cómo caminas.** No de forma obsesiva, pero presta atención. ¿Puedes seguir el ritmo de tus compañeros? ¿Se siente apurado en los cruces peatonales? ¿Ha cambiado tu velocidad cómoda?

2. **Obtenga una línea de base.** Muchos consultorios de atención primaria ahora miden la velocidad de la marcha. Si el suyo no lo hace, puede realizar una prueba usted mismo: cronometre caminar 4 metros (aproximadamente 13 pies) a su ritmo habitual. Repita tres veces, promedie los resultados. Cualquier valor inferior a 0,8 m/s justifica la consulta con su médico.

3. **Aborde los factores modificables.** Asegúrese de no tener deficiencia de vitamina D (muy común en mayores de 65 años). Revise los medicamentos con su médico; muchos medicamentos comúnmente recetados ralentizan la marcha. Tratar el dolor que limita la movilidad. Haz que te revisen la visión.

4. **Comience el entrenamiento de resistencia.** Los ejercicios con peso corporal funcionan inicialmente; eventualmente necesitarás resistencia externa. Un estudio de 2020 en *Journal of Cachexia, Sarcopenia and Muscle* encontró que incluso los adultos de 80 años responden al entrenamiento de resistencia progresiva con ganancias mensurables de fuerza y ​​velocidad.

5. **Camine con un propósito.** Incluya algunas caminatas a un ritmo más rápido, no solo paseos tranquilos. La investigación sobre el entrenamiento en intervalos de alta intensidad adaptado para adultos mayores (ráfagas cortas de caminata más rápida con períodos de recuperación) es prometedora para mejorar tanto la velocidad como la aptitud cardiovascular.

La velocidad de su marcha es una instantánea de sus reservas fisiológicas: la capacidad de su cuerpo para resistir el estrés, recuperarse de enfermedades y mantener la independencia. No es el destino, pero son datos que vale la pena tener. Y a diferencia de muchos biomarcadores de longevidad, es uno en el que realmente se puede influir.

**Referencias:** Studenski et al. (2011) *JAMA* 305(1):50-58; Middleton et al. (2019) *J Am Geriatr Soc* 67(2):209-214; Dumurger et al. (2018) *Lancet* 392(10162):2379-2388; Investigadores del estudio LIFE (2014) *JAMA* 311(23):2387-2396.