TÍTULO: Una oración después de perder a un ser querido RESUMEN: Encontrar consuelo en la pérdida

Recuerdo una ocasión en la que una mujer vino a verme después de una de nuestras cruzadas, con los ojos enrojecidos por el llanto. Había perdido a su marido apenas unas semanas antes y el dolor aún estaba fresco. Ella me preguntó: "¿Cómo puedo seguir sin él?" Tomé su mano y le dije: "Amiga mía, lamento mucho tu pérdida. La Biblia dice: "Cercano está el Señor a los de corazón quebrantado; y salva a los contritos de espíritu" (Salmo 34:18).

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En momentos como estos, necesitamos saber que Dios está cerca de nosotros, que se preocupa por nuestro dolor. En mi propia vida he descubierto que cuando sufrimos, es difícil ver más allá del dolor. Pero la Biblia dice: "Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no perezca, sino que tenga vida eterna" (Juan 3:16). Este versículo nos recuerda que el amor de Dios es más grande que nuestro dolor y que Él quiere darnos vida eterna.

Un hombre me escribió una vez contándome sobre la pérdida de su hijo. Dijo: "Siento como si me hubieran arrancado una parte de mí". Entendí su dolor y quería que supiera que no estaba solo. La Biblia dice: "Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados" (Mateo 5:4). No te equivoques, amigo mío, Dios es el consolador y Él es el único que verdaderamente puede sanar nuestros corazones quebrantados.

He visto a muchas personas luchar contra el dolor y he visto cómo éste puede consumirlos. Pero también he visto cómo Dios puede tomar ese dolor y convertirlo en algo hermoso. La Biblia dice: "Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados" (Romanos 8:28). Este versículo nos recuerda que Dios es soberano y que puede tomar incluso las cosas más difíciles y usarlas para nuestro bien.

Cristo es la respuesta a nuestro dolor, amigo mío. Él es quien puede sanar nuestros corazones rotos y darnos esperanza para el futuro. He descubierto en mi propia vida que cuando estoy sufriendo, lo mejor que puedo hacer es acudir a Él. La Biblia dice: "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar" (Mateo 11:28).

Amigo mío, si hoy estás sufriendo, quiero que sepas que no estás solo. Dios está contigo y se preocupa por tu dolor. Él quiere consolarte y darte descanso.

Querido Dios, acudo a ti en mi dolor y te pido que me consueles. Ayúdame a ver tu amor y tu presencia en mi vida, incluso en medio del dolor. Oro para que me des descanso y paz, y que me ayudes a confiar en ti. Te lo pido en el nombre de Jesucristo.