Te levantas temprano, antes que el resto de la casa, y te sientas en tu sillón favorito junto a la ventana. La luz de la mañana va entrando poco a poco y respiras profundamente, sintiendo la quietud del momento. Es un momento para reflexionar, un momento para calmar tu mente y concentrarte en tu bienestar espiritual. En esta atmósfera pacífica, puedes practicar la oración centrante, una forma sencilla pero poderosa de conectarte con Dios.

La oración centrada es un método de meditación que te ayuda a dejar de lado los pensamientos y emociones que te distraen y, en cambio, concentrarte en tu yo interior. Se basa en la idea de que al estar quieto y en silencio, puedes escuchar la voz de Dios con mayor claridad. Como está escrito en el Salmo 46:10: "Estad quietos y sabed que yo soy Dios". Este versículo nos recuerda que la quietud es esencial para conocer la presencia de Dios en nuestras vidas.

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Para practicar la oración centrante, no es necesario dedicar mucho tiempo. Sólo cinco minutos al día pueden resultar beneficiosos. Empieza por elegir un lugar tranquilo donde puedas sentarte cómodamente y sin distracciones. Cierra los ojos y respira profundamente unas cuantas veces, sintiendo cómo el aire entra y sale de tu cuerpo. Luego, concéntrate en una frase o palabra simple, como "Jesús" o "amor", y repítela mientras inhalas y exhalas. Cuando tu mente divaga, tráela suavemente a la frase o palabra, sin juzgarla ni frustrarte.

Al practicar la oración centrante, es posible que descubra que su mente se llena de pensamientos y preocupaciones. Esto es normal y no es necesario que intentes detener tus pensamientos por completo. En lugar de ello, reconócelos y déjalos ir, volviendo a tu punto focal. Recuerda que Dios siempre está contigo, incluso cuando tu mente esté inquieta. En 1 Corintios 3:16 está escrito: "¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?" Este versículo nos recuerda que nuestros cuerpos son templos del Espíritu Santo y que Dios siempre está presente dentro de nosotros.

La práctica regular de la oración centrante puede aportar una sensación de calma y paz a su vida diaria. Puede ayudarle a concentrarse en lo que es verdaderamente importante y a confiar en la guía y la sabiduría de Dios. En Proverbios 3:5-6 está escrito: "Confía en Jehová con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas". Este versículo nos recuerda que debemos confiar en la soberanía de Dios y reconocerlo en todos los aspectos de nuestras vidas.

Al concluir su oración centrante diaria, tómese un momento para reflexionar sobre su experiencia. Observe cómo se siente y qué pensamientos o ideas le han llegado. Luego, respira profundamente y ora: "Querido Dios, ayúdame a concentrarme en ti durante todo el día y a confiar en tu guía y sabiduría. Amén".