El Instituto Nacional sobre la Sordera y Otros Trastornos de la Comunicación informa que aproximadamente una de cada tres personas en los Estados Unidos entre 65 y 74 años tiene pérdida auditiva. Sin embargo, muchos esperan años para tratar esta afección.
A menudo lo descartamos como una molestia menor o un signo natural del envejecimiento. Sin embargo, las consecuencias de ignorar la pérdida auditiva van mucho más allá de perderse unas pocas palabras en una cena.
Las investigaciones muestran una tubería directa entre nuestros oídos y nuestro cerebro. Cuando la audición se desvanece, aumenta el riesgo de deterioro cognitivo. Este silencio tiene un alto precio para nuestra salud y nuestro bolsillo.
El cerebro del silencio
El Dr. Frank Lin de la Universidad Johns Hopkins dirigió un estudio fundamental publicado en Archives of Neurology en 2011. Su equipo realizó un seguimiento de 639 adultos durante casi 12 años. Descubrieron que la pérdida auditiva leve duplicaba el riesgo de demencia.
Una pérdida moderada triplicó el riesgo. Las personas con pérdida auditiva grave tenían cinco veces más probabilidades de desarrollar demencia. El cerebro trabaja horas extras para procesar señales sonoras degradadas.
Este esfuerzo adicional quita recursos de la memoria y el pensamiento. La estructura del cerebro puede incluso atrofiarse más rápidamente debido a la falta de estimulación auditiva. Esto no es sólo una correlación.
Es una vía causal que cambia físicamente el cerebro.
El costo financiero
El impacto también afecta a su cuenta bancaria. Un estudio del Better Hearing Institute analizó datos de la Encuesta Nacional de Entrevistas de Salud. Descubrieron que la pérdida auditiva no tratada provoca una pérdida de ingresos por hogar de hasta 30.000 dólares al año.
El estudio estima que la pérdida auditiva no tratada le cuesta a la economía estadounidense 176 mil millones de dólares en pérdida de productividad anualmente. Las personas con pérdida auditiva no corregida tienen más probabilidades de estar desempleadas.
También pueden enfrentar limitaciones en el avance profesional. La comunicación es esencial en la mayoría de los trabajos modernos. Cuando no puede escuchar instrucciones ni participar plenamente en las reuniones, su poder adquisitivo disminuye significativamente.
Aislamiento social y depresión
Los humanos son criaturas sociales. La pérdida de audición a menudo conduce a la abstinencia porque la conversación se vuelve agotadora. El Consejo Nacional sobre el Envejecimiento informa que las personas con pérdida auditiva no tratada tienen más probabilidades de sufrir depresión y ansiedad.
También es menos probable que participen en actividades sociales. Un estudio de 2014 realizado por investigadores de la Universidad de Columbia Británica encontró que por cada caída de 10 decibeles en la sensibilidad auditiva, las probabilidades de aislamiento social aumentaban significativamente.
El aislamiento es un factor de riesgo conocido de muerte prematura. Debilita el sistema inmunológico y aumenta las hormonas del estrés. Mantenerse conectado requiere la capacidad de escuchar.
La revolución de venta libre
El costo solía ser una barrera enorme. La Ley de audífonos de venta libre de 2017 cambió el panorama. La FDA finalizó las reglas para estos dispositivos en octubre de 2022. Los adultos con pérdida auditiva de leve a moderada ahora pueden comprar audífonos sin receta ni examen médico.
Los precios han bajado de miles de dólares a unos pocos cientos. Grandes marcas como Sony, Bose y Jabra ahora ofrecen dispositivos regulados por la FDA. Estos productos utilizan chips sofisticados para filtrar el ruido de fondo y amplificar el habla.
Esta accesibilidad permite a las personas tratar su audición antes. El tratamiento temprano es clave para preservar la función cerebral.
Prevenir daños mayores
La pérdida de audición inducida por el ruido se puede prevenir. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades afirman que los sonidos a 85 decibeles pueden causar daños después de una exposición prolongada. Este es el volumen del tráfico pesado de la ciudad o de una cortadora de césped a gasolina.
Los sopladores de hojas y las herramientas eléctricas suelen superar los 100 decibeles. Debe usar tapones para los oídos u orejeras protectoras cuando utilice maquinaria ruidosa. La Organización Mundial de la Salud recomienda limitar el uso de dispositivos de audio personales a menos de una hora por día.
Las células ciliadas del oído interno no se regeneran. Una vez que se dañan, la pérdida es permanente. La prevención es la única manera de preservar la audición restante.
Obtener una prueba de referencia
La Parte B de Medicare cubre exámenes de audición de diagnóstico si un médico los solicita para evaluar un problema médico. Sin embargo, Medicare no cubre audífonos ni pruebas auditivas de rutina.
Aún así deberías hacerte un audiograma de referencia. Esto establece un registro de su salud auditiva. Un audiólogo puede determinar si su pérdida es conductiva o neurosensorial. También pueden detectar problemas subyacentes, como obstrucciones por cerumen o tumores.
Debes evaluar tu audición cada pocos años después de los 50 años. Detectar los cambios a tiempo permite una intervención más rápida. Esto ayuda a mantener su ventaja cognitiva y su calidad de vida.
Sonidos comunes y niveles de riesgo
| Fuente de sonido | Decibeles (dB) | Nivel de riesgo |
|---|---|---|
| Conversación normal | 60 | Seguro |
| Lavadora | 70 | Seguro |
| Tráfico de la ciudad | 85 | Peligro después de 2 horas |
| motocicleta | 95 | Peligro después de 1 hora |
| martillo neumático | 130 | Peligro inmediato |
La pérdida de audición no es una condición independiente. Es un factor importante en cómo envejecemos y cómo pensamos. Tratarlo es una inversión en su cerebro y en sus ganancias futuras. No vea un audífono como un signo de debilidad.
Véalo como una herramienta para la longevidad. Controle su audición con regularidad. Proteja sus oídos de ruidos fuertes. Si nota que el volumen del televisor aumenta lentamente o que la gente murmura con más frecuencia, tome medidas.
Tu cerebro te agradecerá el aporte.
Fuentes
- Lin, FR. et al., 'Pérdida auditiva y demencia incidente', Archives of Neurology (2011)
- Instituto Nacional sobre la Sordera y Otros Trastornos de la Comunicación, 'Estadísticas rápidas sobre la audición' (2023)
- Better Hearing Institute, 'El impacto de la pérdida auditiva no tratada en los ingresos del hogar' (2011)
- Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU., 'Establecimiento de una categoría de audífonos de venta libre' (2022)